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Artesanos:
Damian
Wundheiler
Mi
nombre es Damian Wundheiler. Desde pequeño he sido cautivado por
la música en distintas formas, siempre como un sueño
irrealizable en la acción, la música me acompañaba como oyente
y esa era nuestra relación, ella se me presentaba y yo la
absorbía. Comprendía los ritmos y capturaba los tempos, muy
fácilmente se me hacían cuerpo las músicas que pasaban por
delante de mis oídos.
En el año 1996 tuve la fortuna de
viajar a Australia en un viaje que sería iniciático en cuanto a
la relación que devino con el instrumento que interpreto. que
también fabrico... y que disfruto con plenitud.
Este
acercamiento con la música siempre era de un contacto etéreo,
luego de viajar a Australia comencé a relacionarme con distintos
instrumentos de percusión. El contacto con el objeto de sonido
pasó a ser concreto y tangente, los círculos de tambores
comenzaron a ser frecuentes, el placer de tocar un poco con amigos
era como una asignatura pendiente que finalmente se hacía cuerpo.
Luego de Australia y de pasar un tiempo en otros lados, fui a a
dar a la Ciudad de la Paz, Jerusalem.
Allí comenzó mi
contacto con el didgeridoo
que había conocido en Australia, paralelamente se sucedían
encuentros de darbukkas y ritmos orientales. Mi primer contacto
con el didgeridoo fue muy simple, aunque pensé que la técnica
respiratoria era imposible de realizar y me dediqué a
inspeccionar sólo los sonidos. En poco tiempo fuí conquistado
por la frecuencia baja del instrumento que me relajaba, me ayudaba
y acompañaba en meditaciones,conectándome con espacios
creativos.
Poco tiempo después vine a Argentina y conocí
a la persona que me legó el conocimiento acerca de la respiración
circular. Y en ese momento fue que comenzó todo, se abrieron las
puertas de todas las posibilidades y ante mi, las herramientas y
los colores para combinar se hicieron, hasta hoy, inacabables.
Ahora estoy dedicado a la fabricación de este instrumento en
forma artesanal. Los diseños de las pinturas son realizados por
mi compañera en estos sueños, Valeria,
y por mi, mayormente trabajamos el bambú
aunque también lo hacemos en distintas variantes y otros
materiales.
Así como una persona me inició en la
respiración circular, así yo me siento parte de una cadena e
intento brindar el conocimiento mediante clases personalizadas y
grupales, en cuanto a los distintos sonidos, siento que es una
cuestión de exploración personal. Las clases son también otra
forma de aprender para mi. El contacto con el didgeridoo, es algo
que me venía asignado en el destino, el sonido, la relajación
mediante la respiración , es algo que llevo marcado en mi ser,
una de las tareas que mi ser ha venido a desarrollar.
Mas o
menos para cuando comenzábamos con esta tarea de producir
didgeridoos,
en el año 1999, conocimos a Dario
Lo Bosco, un maestro y hermano en muchos sentidos. Ahora
estamos juntos compartiendo un espacio en Palma Percusión que es
una oportunidad para desarrollar mi ser y cumplir con aquello que
sueño, con y sin intención desde pequeño, hacer música,
provocar música.
Damian
Wundheiler E-mail:
sanadordeheridas@hotmail.com
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