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Es
de origen africano. Consta de una caja de resonancia hecha en
calabaza, bambú tutúma o completamente de madera sobre la que
se pega una madera de cedro, como tapa armónica. Su sonido se
produce al tocar con los pulgares los flejes de acero y se
puede provocar un efecto de vibrato al obturar y destapar con
los dedos el agujero en la tapa, u otros realizados para tal
fin en el cuerpo del instrumento.
Las Kalimbas pueden
ser afinadas a voluntad para lograr distintos tipos de escalas.
Al liberar los tornillos de la presilla que sujeta los flejes
estos pueden correrse hacia delante y atrás sobre el puente de
bronce. Vienen con seis, ocho, diez, doce y más notas,
afinadas en escalas diatónicas, pentatónicas o cromáticas,
siendo el orden de la escala alternado de izquierda a derecha.
Su sonido es dulce y reverberante y puede ser utilizada
como instrumento solista, como ensamblarla con otros
instrumentos de percusión. Es una buena compañera de viaje y
mi recomendación es tocar sus notas y dejar que la melodía
vaya desencadenándose poco a poco entonces sus posibilidades
tanto percutivas como melódicas pueden ser exploradas.
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